Un drama en el Oceano Pacifico
Un drama en el Oceano Pacifico —Y, sin embargo, ciertÃsimo: hoy la ciencia lo ha puesto en claro. La antropofagia está todavÃa muy extendida. Se comen hombres entre los battias de Sumatra, donde el canibalismo toma el aspecto de castigo; entre los indios de la América del Norte, por venganza; entre los cafres, los caribes, los maorÃes; en el Congo, en Tombuctu, en Dahomey y en el Ogoway, por puro placer. Añadiré, por último, que en Taiti, isla hoy civilizada, no hace mucho tiempo, en un periodo de carestÃa, fueron comidas tantas personas, que se llamó a aquella época la «estación de comer hombres», y que en Francia, en 1090, y en Egipto, en 1200, en tiempos de escasez, se salÃa a cazar personas para vender su carne.
—¡Es horrible!
—Pero histórico, Ana. Por otra parte, hoy mismo, de cuando en cuando, corre la noticia de escenas de canibalismo ocurridas entre náufragos. Las crónicas marÃtimas están llenas de estos espantosos relatos, aunque, afortunadamente, el canibalismo en tales casos obedece, no a la glotonerÃa, sino al imperioso grito del hambre.
—¿Los salvajes dicen que es excelente la carne humana? —preguntó el teniente, que desde algunos minutos antes asistÃa a la conversación.
—Todos están conformes en elogiar el gusto exquisito y la delicadeza de la carne humana; pero dicen que la de raza blanca es amarga y muy salada.