Yolanda, la hija del Corsario Negro

Yolanda, la hija del Corsario Negro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Morgan, que conservaba toda su sangre fría, había dado orden de abandonar las ya inútiles bombas. Solo le preocupaba el torbellino, que podía hacer naufragar de golpe a la fragata.

—¡Cuatro hombres al timón! —había gritado—. ¡Listos, a virar! ¡Salvad la mesana!

Un horrible crujido siguió a sus palabras. El palo mayor, ya carbonizado por la base y privado de obenques, jarcias, etc., después de haber oscilado algunos instantes describiendo un círculo de humo, cayó a través de la fragata, destrozando los empalizados y tirando al mar uno de los cañones de caza de la cubierta.

El estruendo fue tal, que Morgan y Pedro el Picardo temieron por un momento llegado el instante final.

Por fortuna, una ola monstruosa, después de haber apagado las entenas llameantes y los restos del velamen, arrastró consigo el palo, restableciendo el equilibrio de la nave.

Ya era tiempo. El torbellino se precipitaba sobre la fragata con ímpetu irresistible.

Se había formado, o mejor, había aparecido a cinco o seis cables de proa, y avanzaba mugiendo como una inmensa muralla líquida, cuya altura no podía medirse.

En la cima, una franja de espuma que reflejaba los temblores de las llamas desprendidas del trinquete, se rizaba y se rompía bajo el constante y poderoso soplo del viento.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker