Yolanda, la hija del Corsario Negro
Yolanda, la hija del Corsario Negro —¡Esta desaparición es misteriosa! —dijo el hamburgués. ¿Habrá huido temiendo alguna venganza del Gobernador?
—¿Adónde? —preguntó Carmaux—. Lo más probable es que se haya ahogado. ¡Deseaba tanto la muerte!
—Es posible que haya tomado tan desesperada resolución. ¡Busquémosle, compadre!
Algunos amigos, informados de la desaparición del plantador, se unieron a ellos y visitaron la nave de arriba abajo, acabando por convencerse de que el pobre hombre no estaba a bordo.
Uno de los prisioneros de la fragata les dijo que, estando poco antes en el puente, le pareció haber oÃdo un chapoteo, como si un cuerpo o algún aparejo hubiese caÃdo al mar.
—¡Se ha ahogado! —dijo el hamburgués—. ¡Lo siento de veras, porque era un buen hombre!
—O le han ahogado —dijo Carmaux.
—¿Quién? —preguntó el hamburgués, profundamente asombrado de aquellas palabras.
—Alguien que sospechase de él.
—¿El capitán Valera?
—¡Quién sabe!
—Hubiera gritado o hubiera resistido.
—Pueden antes haberle apuñalado a traición o amordazado.