Yolanda, la hija del Corsario Negro
Yolanda, la hija del Corsario Negro —¿Y si el Gobernador rehúsa recibir este billete? —preguntó don Rafael.
—¡Eso es cosa vuestra! —repuso Morgan—. Carmaux, haz preparar una chalupa tripulada por ocho hombres, y enarbolad la bandera blanca. Llevarán a este señor a Maracaibo.
—¿Debemos acompañarle Wan Stiller y yo?
—Necesitáis descanso; quedaos a bordo. Idos, señor, y pensad que vuestra piel está en peligro. ¡De vos depende salvarla!
Dicho esto volvió a su camarote, mientras el pobre plantador bajaba a la chalupa ya botada al agua.