Yolanda, la hija del Corsario Negro
Yolanda, la hija del Corsario Negro Un terrible relámpago iluminó los ojos del almirante de la escuadra.
—¿Ahorcados? —gritó con voz terrible.
—Por orden del Gobernador.
—¿A pesar de la bandera blanca?
—La despedazaron ante nuestros ojos después de habernos hecho desembarcar y de recibirnos como parlamentarios.
—¿Y no os habéis defendido?
—Nos invitaron a deponer las armas, prometiendo respetarnos como enviados de paz.
—¡Miserables! Y a ti, ¿cómo te han perdonado?
—Para que os trajese la respuesta del Gobernador.
—¿La traes?
—Hela aquà —dijo el filibustero, sacando un billete de la faja de lana que le ceñÃa la cintura.
Morgan se apoderó de él vivamente y lo devoró con la mirada. No contenÃa más que dos lÃneas:
Espero en Maracaibo a los filibusteros de las Tortugas para ahorcarlos a todos.
El Gobernador de la plaza
Morgan rompió con ira el billete, y volviéndose al marinero le preguntó:
—¿Te ha dicho algo de la hija del caballero de Ventimiglia?
—SÃ; que fueseis por ella si os atrevÃais.