Yolanda, la hija del Corsario Negro
Yolanda, la hija del Corsario Negro El nombre de Morgan, el expugnador de Puerto Bello, hacía titubear a los más viejos soldados, que, sin embargo, habían dado tantas pruebas de valor en los campos de Europa, y que habían conquistado y derrocado imperios como los de los Aztecas y de los Incas en México y en el Perú.
Dejando a algunos camaradas de guardia en la escuadra y en las chalupas, los filibusteros se acercaron velozmente, prontos a destruirlo todo.
Morgan iba a su frente con Pedro el Picardo, Carmaux y Wan Stiller.
Viéndolos desembarcar, los españoles abrieron un violentísimo fuego de mosquetería, mientras los dos fuertes que protegían la ciudad por el lado de tierra hacían tronar sus cañones.
Pero ya era tarde para detener a los filibusteros, a quienes los potentes cañones del fuerte de la Barra no habían podido contrarrestar ni dispersar.
Los bucaneros, que abundan en las naves corsarias y que en aquella época eran los mejores tiradores del mundo, con descargas bien dirigidas obligaron a la guarnición a abandonar las trincheras y a huir en precipitada fuga.
Diez minutos después las bandas de Morgan entraban en las calles de la desgraciada ciudad, invadiendo las casas y dando sin piedad muerte a cuantos intentaban oponerles resistencia.