Yolanda, la hija del Corsario Negro
Yolanda, la hija del Corsario Negro DON RAFAEL
Mientras los filibusteros se entregaban al saqueo y amenazaban de muerte a los habitantes si no les entregaban todas sus riquezas o no indicaban los escondites donde habían colocado sus tesoros, Morgan, con unos cincuenta marineros, se había dirigido hacia el palacio del Gobernador, en el cual esperaba encontrar al Gobernador, y donde temía hallar alguna resistencia.
Pero ya no había nadie. Todos habían huido dejando el portalón abierto y el puente levadizo caído.
Tan solo siete horcas, de las cuales colgaban los siete filibusteros que habían acompañado al plantador, se elevaban en la amplia y desierta plaza.
Al verlas, un alarido de rabia estalló en el destacamento de Morgan.
—¡Incendiemos el palacio del Gobernador!
—¡Venganza, capitán; venganza! ¡Degollémoslos a todos!
Pedro el Picardo, que formaba parte del destacamento, gritó:
—¡Traed aquí dos barriles de pólvora, y volaremos el palacio!
Ya algunos hombres se disponían a cumplir la orden, cuando los detuvo otra breve, pero enérgica, de Morgan.
—¡Soy yo quien manda aquí! ¡El que se mueva, puede considerarse muerto!