Yolanda, la hija del Corsario Negro
Yolanda, la hija del Corsario Negro EL MONASTERIO DE LOS CARMELITAS
Carmaux, que parecía presa de vivísima agitación, quedó algunos instantes en silencio; luego dijo:
—El odio entre El Corsario Negro y el duque de Wan Guld se remonta a hace veintidós años, y no tuvo su principio en América, sino en Flandes.
»Eran entonces los señores de Ventimiglia cuatro hermanos, y combatían contra España con las tropas del duque de Saboya, aliado de Francia. Todos eran gallardos, valientes, audaces y tenían fama de ser los más nobles gentileshombres del Piamonte.
»Un día estaban sitiados con su regimiento en un castillo flamenco por un número extraordinario de españoles y al mando del duque Wan Guld, que se había puesto al servicio de los duques de Saboya.
»Tenazmente resistieron algunas semanas, hasta que una noche el enemigo entró en el castillo a traición y se apoderó de él después de haber muerto a uno de los cuatro hermanos, que había acudido a cortarle el paso. Un hombre había vendido el castillo abriendo sus puertas: aquel miserable era el duque de Wan Guld.
—Ya había oído hablar vagamente de esa historia —dijo don Rafael—. ¡Continuad!