Yolanda, la hija del Corsario Negro
Yolanda, la hija del Corsario Negro —Para sustraerse a la ira de los señores de Ventimiglia, el duque pidió al Gobierno español un puesto en las colonias de América, y fue nombrado gobernador de esta ciudad.
—¡Era el precio de la traición! —dijo el hamburgués golpeando la mesa.
—El duque —prosiguió Carmaux— creÃa haber sido olvidado por los señores de Ventimiglia; pero se engañaba. No habÃan pasado seis meses desde que tomó posesión de su cargo, cuando aparecieron en las Tortugas tres naves tripuladas por los tres hermanos piamonteses. Eran El Corsario Negro, El Corsario Rojo y El Verde, que habÃan jurado no dar paz al traidor y vengar a su hermano, asesinado en el castillo.
—Conozco lo ocurrido —dijo don Rafael—. Después de varias vicisitudes, el duque logró capturar y ahorcar al Corsario Verde, y luego al Rojo, mientras El Negro, sin saberlo, se enamoraba de la hija de su mortal enemigo, creyéndola una princesa flamenca.