Yolanda, la hija del Corsario Negro
Yolanda, la hija del Corsario Negro —Asà es —repuso Carmaux—; y cuando el Corsario Negro, que habÃa jurado sobre los cadáveres de sus hermanos exterminar sin misericordia a cuantos llevasen el nombre del traidor, supo que la joven a quien amaba era la hija del duque, aunque llorando, la abandonó en medio de las aguas en una chalupa cuando iba a estallar la tempestad en el golfo de México. Pero Dios velaba por ella, y la chalupa, en vez de ser tragada por el abismo, fue a naufragar en las costas meridionales de La Florida, habitadas por una tribu de caribes, los cuales, seducidos por su belleza maravillosa, en vez de devorar a la gentil doncella, la proclamaron su reina.
—¿Y el Corsario mató al duque? —preguntó don Rafael.
—No; porque habiéndole abordado algunos meses después, también en las aguas de La Florida, antes que caer vivo en manos de su enemigo, el viejo traidor prendió fuego a la santabárbara y se fue a pique con su nave en el golfo mexicano.
—¿Estaba todavÃa a bordo el Corsario?