Yolanda, la hija del Corsario Negro
Yolanda, la hija del Corsario Negro —De eso estoy seguro —dijo el plantador.
—Debe de estar aún aquÃ. Pero ¿dónde? A vos os toca decirlo.
Don Rafael permaneció un momento en silencio y con la mente entre las manos, como si pensase profundamente.
De pronto se levantó, diciendo:
—¡SÃ; tan solo al capitán Valera puede haber sido confiada!
—¿Quién es ese capitán? —pregunto Carmaux.
—Un Ãntimo amigo del conde de Medina, y casi su sombra.
—¿Dónde vive?
—En el convento de los Carmelitas.
—¿No habrá huido?
—No. Estará quizás escondido en los subterráneos, que son muy extensos, y que, según dicen, comunican con la laguna.
—¿Qué clase de hombre es?
—Un valiente, capaz de defender con su vida la presa que le han confiado.
—¡No perdamos tiempo! —dijo Carmaux—. Si los subterráneos comunican con el lago, ese bribón puede fugarse esta noche con la joven.
—¡Enviemos un aviso al capitán! —dijo Wan Stiller.