De la vida feliz - BAC Libro I
De la vida feliz - BAC Libro I 5. Ya ves, pues, en qué filosofía navego como en un puerto. Pero es de, tan vasta extensión y magnitud, aunque menos peligrosa, que no excluye absolutamente todo riesgo de error. Todavía no sé en qué parte de la tierra, que, sin duda, es la única dichosa, internarme y hollar con mis pies. No piso aún terreno firme, pues fluctúo y vacilo en la cuestión del alma. Por lo cual te suplico por tu virtud, por tu benignidad, por el vínculo y comunicación de las almas, que me prestes la ayuda de tu mano. Quiero decirte que me ames, para que yo a mi vez te corresponda con el mismo afecto. Pues si lo consigo, creo que fácilmente alcanzaré la vida feliz, en que tú te hallas, según presumo. Por lo cual he querido escribirte y ofrecerte las primicias de mis disertaciones, por parecerme más religiosas y dignas de tu nombre, a fin de que conozcas mis ocupaciones y cómo recojo en este puerto a todos mis amigos, y por aquí veas el estado de mi ánimo, pues no hallo otro medio para dártelo a conocer. Ofrenda es ésta muy adecuada ciertamente, pues acerca de la vida hemos disputado los dos, y no hallo otra cosa que más justamente merezca llamarse dádiva divina. No me amedrenta tu elocuencia, pues el amor de una cosa ahuyenta todo temor, y menos temo la grandeza de tu fortuna, porque aunque grande, es en ti propicia y acoge favorablemente a los que domina. Pon ahora los ojos en el presente que te ofrezco.