De la vida feliz - BAC Libro I
De la vida feliz - BAC Libro I 6. El 13 de noviembre era el día de mi natalicio, y después de una frugal comida, que no era para cortar las alas de ningún genio, a cuantos no sólo aquel día, sino siempre son comensales, los reuní en la sala de los baños, lugar secreto y adecuado para este tiempo. Estaban allí -y no me avergüenzo de mencionarlos por sus nombres- en primer lugar mi madre, a cuyos méritos debo lo que soy; Navigio, mi hermano; Trigecio y Licencio, ciudadanos y discípulos míos. No quise que faltasen mis primos hermanos Lastidiano y Rústico, si bien no habían pasado por la escuela de gramática; mas para lo que intentábamos, creí que su mismo sentido común podía prestarnos ayuda. También se hallaba presente el más pequeño en edad, pero cuyo ingenio, si no me engaño, promete mucho: Adeodato, mi hijo. Estando atentos todos, comencé a hablar así.
CAPÍTULO II
Discusión del primer día.- Constamos de cuerpo y alma. El alimento del cuerpo y del alma.- No es dichoso el que no tiene lo que quiere.- Ni el que tiene cuanto desea.- Quién posee a Dios.- El escéptico no puede ser feliz ni sabio
7. ¿Os parece cosa evidente que nosotros constamos de cuerpo y alma?
Asintieron todos menos Navigio, quien confesó su ignorancia en este punto. Yo le dije: