La Ciudad de Dios

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Por ello también proféticamente lanza la maldición contra su hijo mediano, es decir, el menor que el primogénito y mayor que el último, porque había pecado contra su padre. No le maldijo a él en sí mismo, sino en su hijo, nieto del propio Noé: ¡Maldito sea el niño Canaán! Sea el esclavo de sus hermanos. Canaán había nacido de Cam, quien, en lugar de ocultarla, más bien puso de manifiesto la desnudez de su padre mientras dormía. Y como consecuencia, añadió la bendición de los dos hijos, el mayor y el menor, diciendo: Bendito el Señor de Sem. Canaán será su esclavo. Dios haga fecundo a Jafet, y habite en las tiendas de Sem¹.

Todo esto, como la misma plantación de la viña de Noé, y la embriaguez que le produjo su fruto, y la desnudez durante el sueño, y los demás hechos que tuvieron lugar y se consignaron allí, todo está lleno de sentidos proféticos y oculto bajo un velo.

CAPÍTULO II

Figuras proféticas en los hijos de Noé




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