La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Añade la Escritura en su casa, después de haber dicho: Y se quedó desnudo, demostrando con elegancia que había de soportar la cruz y la muerte de parte de los de su raza y de los domésticos de sangre, los judíos. Esta Pasión de Cristo la anuncian externamente sólo con el sonido de la voz, los réprobos, sin entender lo que anuncian. Los justos, en cambio, llevan tan gran misterio en el hombre interior, y honran en lo íntimo de su corazón la debilidad y locura de Dios, que es más fuerte y sabia que los hombres. Tenemos figura de ello en Cam, que sale para anunciar esto afuera, mientras Sem y Jafet, para ocultarlo, es decir, para honrarlo, entraron y practicaron aquello dentro.
3. Tratamos de penetrar estos secretos de la divina Escritura cada uno como mejor puede, pero teniendo como cierto con espíritu de fe que no se han realizado ni escrito estas cosas sin una figura del futuro, y que no pueden referirse sino a Cristo y a su Iglesia, que es la ciudad de Dios. Desde el principio del género humano han existido sobre los mismos vaticinios que vemos cumplidos en todos sus detalles.