La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Quiso dar a entender que Sem es el patriarca de todos los que nacieron de su estirpe, ya nombrados, sean hijos, nietos, bisnietos y demás descendientes. Personalmente Sem no engendró al tal Héber, que se encuentra el quinto en la lÃnea de sus descendientes. Sem, entre otros hijos, engendró a Arfaxat; Arfaxat a Cainán; Cainán a Sala, y Sala a Héber. No se cita en vano éste el primero en la descendencia de Sem, y se antepuso aun a los hijos, a pesar de pertenecer a la quinta generación. Quizá el motivo sea justificar la tradición de que de ese nombre procede el de hebreos; aunque exista también la opinión de que pueden ser de Abrahán, como si dijéramos abraheos. Pero la verdad es que se llamaron hebereos, y luego, cayendo una letra, hebreos. Esta lengua hebrea sólo pudo conservarla el pueblo de Israel, en el cual estuvo como peregrina la ciudad de Dios en los santos y fue simbolizada misteriosamente en todos.