La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Por este mismo tiempo sobresalían los reinos de los gentiles, en los cuales la ciudad terrena, en otras palabras, la de los hombres que viven según el hombre, brillaba bajo el dominio de los ángeles desertores. Tres eran estos reinos: el de los sicionios, el de los egipcios y el de los asirios. El de los asirios era más poderoso e ilustre. Su famoso rey Nino, hijo de Belo, había subyugado los pueblos de toda Asia, excepto la India. Al hablar de Asia no me refiero a aquella parte que es una provincia de esta Asia mayor, sino a la llamada Asia universal, que algunos han colocado entre las dos, y la mayor parte entre las tres partes de todo el orbe, que serían Asia, Europa y África. Aunque no hicieron esta división con igualdad; pues ésta que se llama Asia se extiende desde mediodía por Oriente hasta el septentrión; Europa, desde el septentrión hasta Occidente; y África, desde Occidente hasta el mediodía. De aquí se ve cómo dos partes, Europa y África, ocupan la mitad del orbe, y Asia la otra mitad. Esa división en dos partes se ha hecho así porque entre una y otra penetran desde el océano todas las aguas que bañan las tierras, dándonos así un mar grande. Por lo cual, si se divide el orbe en dos partes, Oriente y Occidente, Asia estará en una parte, y Europa y África en la otra.