La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios En fin, sucedió lo que Abrahán había esperado del Señor. Faraón, rey de Egipto, que la había tomado por esposa, se vio gravemente castigado y la devolvió a su esposo49. Líbrenos Dios de pensar que se vio mancillada por unión ajena; es mucho más probable que las grandes pruebas o castigos se lo impidieran al Faraón.
CAPÍTULO XX
Separación de Lot y Abrahán, hecha de común acuerdo sin faltar a la caridad
Vuelto Abrahán de Egipto al lugar de donde había partido, Lot, el hijo de su hermano, se separó de él a la tierra de Sodoma, sin que sufriera menoscabo su amistad. En efecto, se habían enriquecido mucho, comenzaban a tener muchos pastores para sus rebaños, y cómo éstos riñeran entre sí, evitaron con esa separación la dura discordia de sus familias. Y aún podía surgir con ese motivo entre ellos, según corren las cosas humanas, alguna disensión. Por eso, para precaver este mal, le dijo Abrahán a Lot: No haya disputas entre nosotros dos ni entre nuestros pastores, pues somos hermanos. Tienes delante todo el país, sepárate de mí: si vas a la izquierda, yo iré a la derecha; si vas a la derecha, yo iré a la izquierda50. De aquí quizá se originó entre los hombres la costumbre pacífica de que cuando haya que dividir algún terreno, divida el mayor y elija el menor.
CAPÍTULO XXI