La Ciudad de Dios

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Salió Abrahán de Jarán el año setenta y cinco de su edad, el ciento cuarenta y cinco de la de su padre; se dirigió con Lot, hijo de su hermano, y con su esposa Sara a la tierra de Canaán, llegando hasta Siquén, donde nuevamente recibió un oráculo divino: El Señor se apareció a Abrahán y le dijo: A tu descendencia le daré esta tierra47. No se habla aquí de la promesa de la descendencia en la que se convirtió en padre de todos los pueblos, sino de aquella por la que es padre de solo el pueblo de Israel; esta descendencia poseyó aquella tierra.

CAPÍTULO XIX

Dios protege en Egipto la honestidad de Sara, de quien Abrahán había dicho que era su hermana, no su esposa

Después de edificar allí un altar y de invocar a Dios, partió de allí y habitó en el desierto, de donde se vio forzado por el hambre a ir a Egipto. No mintió al decir que su esposa era su hermana48. Lo era en realidad, porque ser allegada por consanguinidad, como Lot, por el mismo parentesco, se llamó hermano, por ser hijo de su hermano. Así, calló lo referente a la esposa, no lo negó, encomendando a Dios la guarda de la honestidad de su esposa, y temiendo como hombre las asechanzas humanas; si no hubiera prevenido en lo posible el peligro, sería más tentar a Dios que esperar en Él. De esto ya dijimos bastante contra las calumnias de Fausto maniqueo.


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