La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios 2. Aquà se hacen más claras las promesas sobre la vocación de los gentiles en Isaac, esto es, en el hijo de la promesa, figura de la gracia, no de la naturaleza, puesto que se promete un hijo de un anciano y de una anciana estéril. En realidad, aunque es Dios quien regula el curso natural de la procreación, cuando, por estar ya resabiada y avanzada la naturaleza, se hace evidente la obra de Dios, se ve con más claridad la gracia. Y como esto no habÃa de tener lugar por la generación, sino por la regeneración, fue entonces cuando se impuso la circuncisión, cuando se le prometió un hijo de Sara. Y el mandar que sean circuncidados no sólo los hijos, sino también los esclavos de casa y los comprados, es un testimonio de que esta gracia se extiende a todos. ¿Qué otra cosa significa la circuncisión, sino la naturaleza renovada por el despojo de la vejez?; ¿y qué otra cosa significa el octavo dÃa sino a Cristo, que resucitó al fin de la semana, esto es, después del sábado?