La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Luego Abrahán renovó en Guerar ante el rey de aquella ciudad, Abimelec, la tentativa que había hecho con su esposa en Egipto, y de la misma manera se la devolvió intacta. Reprendiendo, en efecto, el rey a Abrahán por qué había callado que era su esposa, diciendo que era su hermana, al descubrirle el temor que había tenido, añadió: Es realmente hermana mía; de padre, aunque no de madre79. Pues, por parte del padre, era hermana de Abrahán, de quien era muy allegada. Y era tan hermosa, que podía inspirar amor aun en aquella edad.
CAPÍTULO XXXI
Isaac, hijo según la promesa, que recibió ese nombre por la risa de sus padres