La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Sobre Lot, liberado de los sodomitas, consumidos por el fuego celeste, y sobre Abimilec, cuya concupiscencia no pudo menoscabar la castidad de Sara
Liberado Lot de Sodoma después de esta promesa, bajó del cielo una nube de fuego y quedó reducida a polvo toda la región de la impía ciudad, donde las deshonestidades entre los varones habían llegado a ser tan corrientes como el libertinaje de otras acciones autorizadas por las leyes. Mas este castigo fue, además, una imagen del futuro juicio divino. ¿Qué otra cosa quiere significar la prohibición de mirar atrás de los que eran liberados por los ángeles, sino que no debe el ánimo tornar a la vieja vida, de la que el regenerado ha sido libertado por la gracia, si pretendemos escapar al último juicio? En fin, la mujer de Lot quedó en el sitio en que miró atrás y, convertida en sal78, suministró cierto condimento a los hombres fieles, con el cual puedan aprender a precaverse de tal ejemplo.