La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Ciertamente no podía creer Abrahán que Dios se deleitara con víctimas humanas; pero al dejarse oír el precepto divino, es preciso obedecer, no disputar. Sin embargo, merece Abrahán la alabanza de haber creído que su hijo, una vez sacrificado, resucitaría inmediatamente. Porque al no querer cumplir la voluntad de su esposa de arrojar afuera a la esclava y a su hijo, Dios le había dicho: Es Isaac quien continuará tu descendencia. Aunque también le dice allí a continuación: Aunque también del hijo de la criada sacaré un gran pueblo, por ser descendiente tuyo83. ¿Cómo se dijo: Es Isaac quien continuará tu descendencia, si también a Ismael lo llama Dios descendencia suya? Exponiendo el Apóstol el significado de Es Isaac quien continuará tu descendencia, dice: Es decir, que no es la generación natural la que hace hijos de Dios, es lo engendrado en virtud de la promesa lo que cuenta como descendencia84. Y por esto, para constituir la descendencia de Abrahán, los hijos de la promesa son llamados en Isaac, esto es, son congregados en Cristo por el llamamiento de la gracia.