La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Recibió también Isaac el mismo oráculo que habÃa recibido su padre algunas veces. He aquà el oráculo: Hubo un hambre en el paÃs (distinta de la que hubo en tiempos de Abrahán), e Isaac fue a Guerar, donde Abimelec era rey de los filisteos. El Señor se le apareció y le dijo: No bajes a Egipto, quédate en la tierra que te diré; reside en este paÃs; estaré contigo y te bendeciré, pues a ti y a tus descendientes os daré estas tierras, cumpliéndoos el juramento que hice a Abrahán, tu padre. Haré crecer tu descendencia como las estrellas del cielo y daré a tus descendientes todas estas tierras, y en tu nombre se bendecirán todos los pueblos de la Tierra. Porque Abrahán me obedeció y guardó mis preceptos, mandatos, normas y leyes100.