La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios 1. Muerto Jacob, y luego también José, creció de modo increíble aquel pueblo durante los ciento cuarenta y cuatro años restantes hasta salir de la tierra de Egipto. Fue tan maltratado con persecuciones que en una cierta época eran exterminados sus hijos varones al comprobar estupefactos los egipcios el excesivo crecimiento de aquel pueblo. Entonces Moisés, sustraído furtivamente a los asesinos de los niños, llegó hasta el palacio real. Allí, alimentado y adoptado por la hija del faraón (nombre común a todos los reyes de Egipto), alcanzó tal categoría que arrancó al pueblo, tan maravillosamente multiplicado, del más duro y pesado yugo de la esclavitud que allí arrastraba; mejor sería decir que por su medio lo hizo Dios, ya que lo había prometido a Abrahán.