La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Es así que el gran profeta Samuel, antes de ungir rey a Saúl, clamó al Señor por Israel y fue escuchado; y estando ofreciendo los holocaustos, al acercarse los enemigos en plan de batalla contra el pueblo de Dios, tronó el Señor sobre ellos, fueron confundidos, chocaron contra Israel y fueron vencidos. Entonces tomó Samuel una piedra, la colocó entre la nueva y la antigua Masefat y la llamó Abennézer, que quiere decir piedra de la ayuda, diciendo: Hasta aquí nos ayudó el Señor56. Masefat significa intención. La piedra del auxiliador es la mediación del Salvador, por quien hay que pasar de la Masefat antigua a la nueva, esto es, de la intención con que se esperaba en el reino de la carne la falsa felicidad carnal, a la intención con que se esperaba por el Nuevo Testamento, en el reino de los cielos, la auténtica felicidad espiritual. Y como no hay nada mejor, hasta a alcanzarla nos ayuda Dios.
CAPÍTULO VIII
Las promesas hechas a David en su hijo: en modo alguno se cumplieron en Salomón, sino plenamente en Cristo