La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Cuán grandes diferencias entre lo que sucedió en el reino de la terrena Jerusalén y las promesas que había hecho Dios para dar a entender que la verdad de la promesa pertenecía a la gloria de otro rey y otro reino
Después de las eficacísimas garantías de tan importante promesa, a fin de que no se tuvieran por cumplidas en Salomón, como si esperara y no se cumpliera esto, dice:Pero Tú, Señor, lo has rechazado y desechado. Esto sucedió con el reino de Salomón en sus descendientes, hasta la ruina de la misma Jerusalén terrena, que fue la sede de su Imperio, y, sobre todo, hasta la destrucción del mismo templo que había sido edificado por Salomón. Pero para que no se pensase por esto que el Señor había obrado contra sus promesas, añadió en seguida: Has dado largas a tu Cristo67. Si se han dado largas al Cristo del Señor, no lo es ni a Salomón ni al mismo David. Todos los reyes consagrados con aquel crisma místico eran llamados cristos del Señor, no sólo desde el rey David en adelante, sino también desde Saúl, que fue ungido primer rey de este pueblo68; el mismo David, en efecto, lo llama cristo del Señor. Pero había un solo Cristo verdadero, cuya figura representaban aquéllos por la unción profética; y éste, según el sentir de los hombres, que pensaban había de ser visto en David o en Salomón, era diferido para muy largo tiempo; pero, según la disposición de Dios, era preparado para venir en su tiempo.