La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Luego sigue: ¿Quién vivirá sin ver la muerte? ¿Quién sustraerá su vida a la garra del abismo?74 ¿Quién puede ser éste sino la parte de Israel procedente de la estirpe de David, Cristo Jesús? De él dice el Apóstol que, resucitado de la muerte, no muere ya más, que la muerte no tiene dominio sobre él75. Así vivirá, en efecto, y no verá la muerte, aunque en realidad haya muerto; pero arrancó su alma del poder del abismo, adonde había bajado para romper las ligaduras infernales de algunos. Y arrancó su alma en virtud de aquel poder de que habla el Evangelio: Está en mi mano desprenderme de mi vida y está en mi mano recobrarla76.
CAPÍTULO XII
A qué persona pertenece la insistente súplica de las promesas de que se habla en el salmo: «¿Dónde está, Señor, tu antigua misericordia?», etc.