La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Por ello continúa aquí: Arderá como un fuego tu cólera. Recuerda de qué estoy hecho. Nada se entiende mejor aquí que el mismo Jesús como parte de ese pueblo, del cual procede su naturaleza carnal. Pues -dice- no en vano has creado todos los hijos de los hombres72. Si no fuera el único Hijo de hombre parte de Israel, por quien se librarán muchos hijos de los hombres, en vano habrían sido creados todos los hijos de los hombres. Ahora bien, toda la naturaleza humana cayó por el pecado del primer hombre de la verdad a la miseria, y así dice otro salmo: El hombre es igual que un soplo; sus días, una sombra que pasa73. Aunque no en vano creó Dios a todos los hijos de los hombres, ya que libra a muchos de la desventura por el mediador Jesús; y respecto a los que supo que no se habían de librar, no los creó en vano en el magnífico y ordenado concierto de la creación racional entera; los creó para utilidad de los que se habían de librar y para comparación por contraste de las dos ciudades entre sí.