La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Así, a las palabras de Natán: Te anunciará el Señor que le edificarás una casa, corresponden las de David: Tú, Señor de los ejércitos, Dios de Israel, has hecho a tu siervo esta revelación: Te edificaré una casa80. Casa que también nosotros edificamos viviendo bien, y ayudándonos Dios para vivir bien; porque si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles81. Cuando tenga lugar la última edificación de esta casa, entonces se cumplirá lo que dijo Dios aquí por el profeta Natán: Daré un puesto a mi pueblo, Israel; lo plantaré para que viva en él sin sobresaltos, sin que vuelvan a humillarlo los malvados como antaño, cuando nombré jueces en mi pueblo, Israel82.
CAPÍTULO XIII
¿Se puede asignar a los tiempos que corrieron bajo Salomón el cumplimiento de la paz prometida?