La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Liberada después de esos años, reconstruyó el templo que había sido destruido. Y aunque muchísimos vivían en tierra extranjera, no tuvo luego dos reinos ni dos reyes diversos en cada una de las partes. Antes había uno principal en Jerusalén, y en determinados tiempos acudían todos desde donde estuviesen y pudiesen al templo de Dios que allí se alzaba. No les faltaron, sin embargo, enemigos y conquistadores de otras naciones. Al venir Cristo, los encontró tributarios de Roma.
CAPÍTULO XXIV
Últimos profetas que hubo entre los judíos y los que la historia evangélica nos señala hacia el nacimiento de Cristo
En todo aquel tiempo desde la vuelta de Babilonia, después de Malaquías, Ageo y Zacarías, que profetizaron entonces, y de Esdras, no tuvieron profetas hasta la llegada del Salvador, si no es el otro Zacarías, padre de Juan, e Isabel, su esposa, inminente ya el nacimiento de Cristo. Y después del nacimiento encontramos al anciano Simeón y a la viuda Ana, de edad ya muy avanzada, y como último al mismo Juan. Éste, siendo joven, no anunció como futuro a Cristo, también joven, sino que, con un conocimiento profético, lo mostró cuando aún no era conocido. Por eso dijo el mismo Señor: La Ley y los Profetas hasta Juan126.