La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios He procedido de esta manera a fin de que, desde que comenzaron a ser más claras las promesas de Dios hasta su nacimiento de la Virgen, en que habÃan de tener su cumplimiento las primeras promesas, apareciera con trazos más claros la de Dios, sin que pudiera deslucirla por contraste algún obstáculo de la otra ciudad. Aunque ciertamente hasta la revelación del Nuevo Testamento ha caminado en la sombra, no en claridad.
Ahora, pues, tengo que terminar lo que habÃa interrumpido, para examinar, cuanto sea suficiente, cómo se ha desarrollado ella desde los tiempos de Abrahán, a fin de que pueda el buen criterio del lector compararlas entre sÃ.
CAPÃTULO II
Reyes y tiempos de la ciudad terrena a que corresponden los tiempos de los santos a partir de Abrahán