La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios 2. En cambio, el profeta Jonás profetizó sobre Cristo no tanto con sus escritos cuanto con la especie de Pasión que soportó, y en verdad con más claridad que si proclamara con su voz la muerte y la resurrección de Aquél. En efecto, ¿cuál fue el fin de ser engullido en el vientre del cetáceo y ser devuelto a los tres días, sino significar a Cristo que había de volver al tercer día de lo profundo del Infierno?
3. La profecía de Joel obliga a una explicación prolongada para poner en claro lo que se refiere a Cristo y a la Iglesia. Sin embargo, no puedo pasar por alto un pasaje que también citaron los apóstoles cuando, reunidos los creyentes, descendió el Espíritu Santo, como había prometido Cristo26. Dice así: Después derramaré mi espíritu sobre todos: vuestros hijos e hijas profetizarán, vuestros ancianos soñarán sueños, vuestros jóvenes verán visiones. También sobre siervos y siervas derramaré mi espíritu aquel día27.
CAPÍTULO XXXI
Anuncios de Abdías, Naún y Habacuc sobre la salvación del mundo en Cristo