La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios 2. El profeta Naún o, mejor, Dios por su medio dice: Quebraré los ídolos tallados y de fundición, y los pondré en sepultura, porque he aquí sobre los montes los pies ligeros del que viene a evangelizar y a anunciar la paz. Solemniza tus festividades y cumple tus votos, que ya no se acercarán más a ti para que envejezcas. Todo está consumado, cumplido y derrocado. Ya sale a campaña el que alienta en tu rostro y te libra de la tribulación29. Quién es el que subió de los infiernos y sopló el Espíritu Santo en el rostro de Judá, es decir, de los discípulos judíos, reconózcalo quien recuerde el Evangelio. Porque pertenecen al Nuevo Testamento aquellos cuyas festividades se renuevan espiritualmente en tal manera que no pueden tornar ya al pasado. De igual modo vemos quebrados ya los ídolos tallados y de fundición, esto es, los ídolos de dioses falsos, y como sepultados en el olvido. También en esto vemos cumplida la profecía.
3. Con relación a Habacuc, ¿de qué otra llegada habla, sino de la de Cristo, que iba a venir? Éstas son sus palabras: El Señor me respondió: Escribe la visión, grábala en tablillas, de modo que se lea de corrido: la visión tiene un plazo, jadea hacia la meta, no fallará; aunque tarde, espérala, que ha de llegar sin retraso30.
CAPÍTULO XXXII