La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios También habló así de la vocación de los gentiles, que era entonces futura y que nosotros vemos ya cumplida: El Señores mi fuerza y fortaleza, mi refugio en el peligro. A ti vendrán los paganos, de los extremos del orbe, diciendo: Qué engañoso es el legado de nuestros padres, qué vaciedad sin provecho47. Sobre el desconocimiento que sobre Él tendrían los judíos, que llegarían a darle muerte, dice el profeta: Pesado y profundo es el corazón del hombre, y ¿quién lo conocerá?48 Del mismo profeta es el pasaje citado en el libro XVII sobre el Nuevo Testamento, cuyo mediador es Cristo. Dice así Jeremías: Mirad que llegan días, oráculo del Señor, en que haré una nueva alianza con Israel y con Judá49. Y continúa todavía más.