La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios No quiero alargarme en demostrar con muchos comentarios este pasaje, en que se puede pensar que los setenta intérpretes se apartan de la verdad hebraica y, sin embargo, bien entendidos, están de acuerdo con ella. Por eso yo también, siguiendo a mi corto entender las huellas de los apóstoles, puesto que también ellos tomaron los testimonios de los profetas del hebreo y de los Setenta, juzgué conveniente usar de una y otra autoridad, ya que ambas son una misma y divina.
Pero tratemos ya de llevar a término como podamos lo que nos queda.
CAPÍTULO XLV
Después de la restauración del templo, los judíos dejaron de tener profetas, y a continuación se vieron afligidos de continuas calamidades hasta el nacimiento de Cristo, para que quedara demostrado que la edificación del otro templo había sido prometida por anuncios proféticos