La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Reinando Herodes en Judea, transformada ya la administración de la República entre los romanos, durante el imperio de César Augusto y apaciguado por su mano el orbe, nació Cristo, según la profecía precedente77, en Belén de Judá, apareciendo como hombre nacido de una virgen humana, ocultando la divinidad recibida de Dios Padre. Así lo había anunciado el profeta: Mirad, la joven está encinta y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, esto es, Dios con nosotros78. Y Él, para manifestar su divinidad, realizó muchos milagros, algunos de los cuales ha recogido la Escritura evangélica, según le pareció oportuno para darlo a conocer. El primero de ellos fue el haber nacido de modo tan maravilloso, y el último el haber subido al cielo con su cuerpo resucitado de entre los muertos.