La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Allí, pues, tuvo su origen el culto de este nombre, es decir, la fe en Cristo Jesús, que había sido crucificado y había resucitado. Allí comenzó a brillar ésta con tan vivos fulgores que varios miles de hombres convertidos con prontitud admirable al nombre de Cristo, vendido lo que tenían para distribuirlo entre los pobres, llegaron en su propósito santo y caridad ardiente a la pobreza voluntaria, y ante el bramido y sed de sangre de los judíos se preparaban para luchar por la verdad hasta la muerte, no con el poder de las armas, sino con la paciencia, que es más poderosa. Si esto no se realizó con mágico artificio, ¿por qué dudan en creer que esto puede realizarse por todo el mundo con el mismo divino poder con que se realizó aquí?