La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Por el contrario, a los que no pertenecen a esta ciudad de Dios les aguarda una eterna desgracia, también llamada muerte segunda43, porque allí ni se puede decir que el alma esté viva -separada, como está, de la vida de Dios- ni se puede decir que lo esté el cuerpo, atenazado por eternos tormentos. He ahí por qué esta segunda muerte será más atroz que la primera, puesto que no podrá terminar con la muerte.