La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios 1. Tal vez nuestros adversarios nos respondan: «De ninguna manera. Todo eso ni existe ni lo creemos. Se han dicho y se han escrito sobre ello muchas falsedades». Y razonando digan: «Si hemos de creer semejantes cosas, creed vosotros también cuanto en esas obras se refiere. Por ejemplo, que ha existido o existe un templo dedicado a Venus con un candelabro que tiene una lámpara que arde al aire libre y no la apagan ni los vientos ni las lluvias. Por eso, lo mismo que la famosa piedra, ésta se llamaλύχνος ἄσβεστος, es decir, lámpara inextinguible».