La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios En cuanto a los fenómenos de que he hecho mención como no comprobados por mí, sino leídos, tampoco he podido encontrar testigos fidedignos que me confirmaran si se trata de algo auténtico, excepto en el caso de la fuente aquella que apaga las antorchas encendidas y enciende las apagadas; y de los frutos de la región de Sodoma, que por fuera dan aspecto de madurez y por dentro son ceniza. Cierto que no he hallado quien asegure haber visto la fuente del Epiro, pero sí una semejante en la Galia, no lejos de Grenoble. Y con respecto al fruto de los árboles de Sodoma, no solamente lo consignan escritos fidedignos, sino que son tantos quienes hablan de haberlo comprobado, que no me es posible aquí ponerlo en duda.