La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios 2. Hay quienes sostienen que la doble tortura del fuego y del gusano se refieren al cuerpo, no al alma. Los que hayan sido excluidos del reino de Dios -dicen- sentirán abrasarse de dolor su alma, por un arrepentimiento ya tardÃo e infructuoso. De ahà que pretendan, no sin razón, haberse utilizado el término fuego para significar este dolor abrasador. En tal sentido dice el Apóstol: ¿Quién sufre escándalo sin que yo me abrase?15 Este mismo dolor debe entenderse -piensan- del gusano. En efecto, está escrito: Como la polilla roe los vestidos y el gusano la madera, asà la tristeza roe el corazón del hombre16. Quienes, en cambio, no ponen en duda que los sufrimientos serán lo mismo para el cuerpo que para el alma en aquel castigo sostienen que el cuerpo arderá por el fuego, y el alma será roÃda, por asà decir, del gusano de la pesadumbre.