La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Ocho son las clases de penas según las leyes, escribe Marco Tulio: multa, prisión, azotes, talión, infamia, destierro, muerte y esclavitud. ¿Cuál de éstas reduce su duración a la brevedad de la comisión del delito, de manera que se aplique con la escrupulosa duración que consta del crimen perpetrado, si no es la del talión? Porque el talión consiste en que el culpable pague lo mismo que hizo. De ahà el dicho jurÃdico: Ojo por ojo y diente por diente24. Puede, en efecto, darse el caso de que uno pierda un ojo como efecto de un castigo en tan breve tiempo como el que empleó en arrancárselo a otro por efecto de su perversidad delictiva. En cambio, si se ve razonable castigar con azotes el beso dado a la mujer ajena, ¿no es cierto que quien cometió esta acción en un instante es vapuleado durante horas, sin proporción alguna de tiempo, y la dulzura de un fugaz placer recibe el castigo de un prolongado sufrimiento?