La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios No existen penas eternas para ningún condenado, afirman algunos
Me doy cuenta de que debo ahora ocuparme de aquellos que participan de nuestra fe y se dejan llevar de la compasión. Quiero discutir pacíficamente con ellos. Se niegan a creer en la eternidad de las penas, bien sea para todos aquellos hombres a quienes el justísimo juez dicte sentencia de condenación al suplicio del Infierno, bien sea solamente para algunos de ellos. Tras determinados períodos de tiempo -más largos para unos, más breves para otros, según la magnitud del pecado- serán libertados, opinan éstos.