La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios En el primer texto se dice eterno, y, para significar lo mismo, en el segundo dice por los siglos de los siglos. Éstas son las palabras con las que la Escritura divina expresa habitualmente lo que no tiene fin en el tiempo. Por consiguiente, la auténtica fe debe mantener como firme e inmutable que no habrá regreso alguno del diablo y sus ángeles al estado de justificación y a la vida de los santos; no es en absoluto posible encontrar otro motivo ni más justo ni más claro de tal postura que éste: la Escritura, que no engaña a nadie, asegura que Dios no los ha perdonado48, estando, por ello, bajo una primera condenación, recluidos, de momento, en las oscuras mazmorras infernales, reservadas para el castigo del juicio definitivo cuando sean arrojados al fuego eterno; allà serán atormentados por los siglos de los siglos.