La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Hablan también sus escritos de que en África, ya provincia romana, hubo una plaga de langostas realmente asombrosa. Era como una nube de incalculables proporciones, que dejó consumidos los frutos y las hojas de los árboles y se precipitó luego al mar. El mar devolvió a las playas los restos putrefactos, con lo que se originó una grave contaminación del ambiente, hasta el punto de que sólo en el reinado de Masinisa murieron -se dice- ochenta mil hombres, siendo de mayores proporciones la catástrofe en las regiones próximas a las costas. En Útica, por ejemplo, de treinta mil hombres que había en edad de servicio militar, se asegura que quedaron reducidos a diez mil.
Una tal falta de sentido como la que estamos soportando, y que nos obliga a dar una respuesta, ¿cómo no echaría la culpa a la religión cristiana de estas calamidades, si hubieran sucedido durante el período de cristianismo? Y a pesar de todo, no las quieren atribuir a sus dioses. Eso sí: buscan darles culto para evitar sufrir todos estos males u otros menores, siendo así que los han padecido mayores de parte de los mismos dioses a quienes desde antiguo vienen adorando.
LA CIUDAD DE DIOS
CONTRA PAGANOS
Traducción de Santos Santamarta del Río, OSA y Miguel Fuertes Lanero, OSA