La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Si, como se ha demostrado, no existe divinidad en la teología civil, ¿podremos encontrarla en los dioses selectos?
Quizá alguno no se haya convencido aún con el sexto libro que acabamos de escribir de que esta divinidad, o, por decirlo así, deidad, pues ya nuestros escritores no recelan el uso de esta palabra para traducir con más exactitud lo que ellos llaman θεότητα, de que esta divinidad o deidad no se encuentra en la teología que llaman civil, explicada por Varrón en dieciséis volúmenes. Es decir, que no se llega a la felicidad de la vida eterna con el culto de los dioses, que estableció la ciudad y de la manera que mandó se veneraran. Si éste llega a sus manos, no tendrá ya nada que desear para la solución de esta cuestión. Pues puede haber quien piense que al menos los dioses selectos y principales, que reunió Varrón en el último libro, y del que hemos dicho poco, deben venerarse para lograr la vida feliz, que no es otra que la eterna.