La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Sucedió a Anaxágoras su discípulo Arquelao, para quien todas las cosas están formadas de partículas semejantes entre sí, de las cuales se hacía cada una de las cosas; y de tal modo, que había ahí una inteligencia que, uniendo y separando, gobernaba todos estos cuerpos eternos, es decir, esas partículas. De éste se dice fue discípulo Sócrates, maestro de Platón; por él he traído a colación brevemente todas estas enseñanzas.
CAPÍTULO III
Doctrina de Sócrates
Se cita a Sócrates como el primero en orientar toda la filosofía a la enmienda y ordenación de las costumbres; antes de él dedicaban todos su mayor empeño a profundizar en las cosas físicas, esto es, naturales. Aunque no me parece pueda verse claramente el propósito de Sócrates: ¿pretendió, dominado por el tedio de las cosas oscuras e inciertas, descubrir algo cierto y claro, necesario para la vida feliz, a cuya única consecución parece encaminado el cuidado y trabajo de todos los filósofos? ¿O acaso, como piensan algunos benévolamente, no quería que los espíritus inmersos en apetitos terrenos aspirasen a las cosas divinas?