La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Quizá a aquellos a los que ha ensalzado más la fama por haber seguido a Platón y haberlo reconocido con más perspicacia y veracidad como muy por encima de los demás filósofos gentiles, quizá ésos tengan de Dios la opinión de que en él se encuentra la causa de la subsistencia, y la razón de la inteligencia y la ordenación de la vida; de estas tres cosas, una pertenece a la parte natural, la otra a la racional y la tercera a la moral. Pues si el hombre fue creado en tal condición que por lo que en él hay de excelente alcanza lo que excede a todas las cosas, es decir, un solo Dios verdadero y perfecto, sin el cual no subsiste naturaleza alguna, ni instruye doctrina alguna, ni aprovecha costumbre alguna: busque a aquel en quien encontramos la seguridad de todas las cosas; contemple a aquel en quien todas son ciertas; ame a aquel en quien tenemos la suprema rectitud.
CAPÍTULO V
Sobre la teología hemos de tratar principalmente con los platónicos, cuyo sentir debe anteponerse a las doctrinas de todos los filósofos
Si Platón dijo que el sabio es aquel que imita, conoce y ama a este Dios cuya participación lo hace feliz, ¿qué necesidad hay de examinar a los demás? Ninguno de ellos está tan cerca de nosotros como éstos.