La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios 2. Puede ser que el cristiano, ignorante de su literatura, no use de su terminología en la discusión, llamando natural en latín y física en griego a la parte que versa sobre la investigación de la naturaleza, y racional o lógica a la otra en que se busca el modo de percibir la verdad, y moral o ética a la que se trata de las costumbres, de los fines buenos que han de perseguirse y de los malos que deben evitarse. Pero no por ello ignora que es del único y verdadero perfecto Dios de quien tenemos la naturaleza, por la cual hemos sido hechos a su imagen; lo mismo que la doctrina, por la cual le conocemos a él y nos conocemos a nosotros; y la gracia, que nos hace felices por la unión con él.